Jose Luís Silvaje
Tierra de Todos
La letra de mis músicas
Tierra de todos, me gustaría que fuese además de un espacio de música para compartir con otros, un testimonio de denuncia a la depredación y abuso de unas personas sobre otras, siendo esta práctica más repulsiva cuando la realizan los gobiernos.
El CD toma el nombre del primer tema de este trabajo, de inspiración africana, precisamente como muestra de solidaridad hacia las gentes de este continente, ejemplo flagrante de espolio de gobiernos corruptos y "honorables" instituciones que ejercen y desarrollan una mercadería ignominiosa y vergonzosa de tierras, bienes y personas, donde la vida y la dignidad de sus habitantes, poco o nada valen en tal de satisfacer la avaricia y el egoísmo de personas sin escrúpulos. Es triste ver como los grandes voceadores de la libertad, los sacrosantos custodios de la moral ajena , los gobiernos que se autoproclaman defensores de la democracia , impulsores del progreso y guardianes del orden mundial, utilizan estos valores para cometer todo tipo de tropelías y abusos en beneficio propio. Sería de risa, si no fuera por la situación tan dramática que sufren actualmente miles de personas en el planeta, comprobar que estos voceadores que se preocupan tanto por los demás, hacen de forma descarada lo contrario de lo que dicen, siendo los máximos responsables del actual estado de cosas.
Con todo y con esto y a pesar del desencanto que siento sobre el comportamiento del hombre como especie, visto su currículum y el programa que ofrece, sigo creyendo y alimentando la esperanza de que otro mundo más justo y solidario para todos es posible y que la llave para lograrlo la tenemos todos y cada uno de nosotros.
Una " Tierra de todos " puede ser posible
Jose Luís Silvaje Fernández
Informació sobre el caixet: 26 Lletres
José Luís Silvaje
Algunos momentos de mi vida
Nací en Navarrés (Valencia) el 12 marzo de 1956. Mi padre, ebanista y carpintero de profesión, fue un gran aficionado a la música y mi primer maestro. Luís, ese era su nombre, heredó la afición de su padre, mi abuelo y este a su vez de su familia dónde la práctica de la música ere y sigue siendo habitual en las distintas ramas de los Silvaje. Luís compaginó durante mucho tiempo el taller de carpintería y la música. Comenzó aprendiendo flauta y poco tiempo después se decanto por la batería, formando parte de numerosas orquestas de baile.
Que yo recuerde llevo escuchando música toda mi vida, me han criado con pan, leche, lentejas y música. Recuerdo que escuchaba con mucho interés los ensayos del grupo cuando se hacían en nuestra casa y con 5 y 6 años ya me gustaba moverme al ritmo del cha- cha- cha, mambo, bogeys y otros bailes. En mi casa, por aquellos años 60 y 70, se podía escuchar en el tocadiscos a grandes orquestas y figuras de la música (Beny More, Pérez Prado, Glenn Miller, Deesy Gillespi, Louis Armstrong, Ella Fitzgerald…). Ray Charles era y sigue siendo uno de mis músicos favoritos, su forma de cantar y tocar el piano me entusiasmaba.
Mi padre empezó a enseñarme música a los 5 o 6 años. Comenzó con el solfeo y poco tiempo después empecé a practicar con una guitarra vieja que había por casa y que el rasgueaba de tanto en tanto. Pasado algún tiempo me compró una guitarra eléctrica y un amplificador y aprendí temas de los Beatles, Rollings, Shadows y otros éxitos del momento. Con tan solo 9 o 10 años mi padre me llevaba de vez en cuando a algunas de las actuaciones que hacían por los pueblos y yo tocaba con ellos algunos temas en plan estrella y todavía con pantalón corto y lejos de sentir timidez o vergüenza me movía en el escenario con un desparpajo propio de una figura consagrada, los músicos y mi padre se reían mucho conmigo.
Tendría unos 11 años cuando a mi padre se le ocurrió prepararme para examinarme por libre de 2 cursos de guitarra y 1 de solfeo en el conservatorio de Valencia, el resultado fue 2 sobresalientes en guitarra, 1 notable en solfeo y una conversación que hizo cambiar el destino de mi vida, entre mi padre y una señora del tribunal que se interesó por mí, esta mujer fue la que sería mi profesora de guitarra y excelente tutora por su ayuda y apoyo durante toda mi carrera. Ese mismo año mi padre me matriculo como alumno oficial en el conservatorio, esto supuso además de un giro de 80 grados en mi vida un cambio de planes y un esfuerzo económico y personal considerables para mis padres. Vendí la guitarra eléctrica y me dediqué por completo a la guitarra clásica, sin embargo no he olvidado aquella maravillosa experiencia que tanto me marcó y que influyó para ser el músico que soy.
Desde los 11 a los 15 años estuve viajando de Navarrés a Valencia una vez por semana los dos primeros años, luego tuvieron que ser dos veces por semana y finalmente tuve quedarme a vivir en Valencia para seguir estudiando música. En aquellos tiempos el bus tardaba 2 horas en la ida y otras tantas en la vuelta. Mi madre me despertaba a las 6,30 y me preparaba el desayuno( desayuno que casi siempre vomitaba durante el trayecto). Cogía el bus de las 7,30 rogando que fuera de los nuevos porque el olor a gasolina era menos fuerte que en los viejos, que eran la mayoría. Llegaba a Valencia a las 9,30, daba mis clases de música, una vuelta por la zona y vuelta a casa donde llegaba a las 3 de la tarde. A pesar de las vomiteras y el trasiego de idas y venidas, especialmente en época de exámenes, esta movida me gustaba y me llenaba de ilusión. En la medida que iba pasando cursos se fueron incrementando las horas de asistencia al conservatorio tuve que irme a vivir a Valencia. Mi padre se encargó de dejarme bien instalado y a los 16 años, salí de casa.
Una vez en Valencia fui consiguiendo poco a poco hacerme cargo de mis gastos, además de la beca que tenía para estudiar música, conseguía ingresos por las clases que daba en varios colegios, clases particulares y algún concierto que caía de tarde en tarde. A los 17 años conseguí un premio sustancioso en un concurso y con el dinero obtenido me compré una buena guitarra que aún utilizo, una Ramírez clase primera con tapa armónica de Palo Santo de Brasil del año 1973.
Estudie toda la carrera de guitarra en el conservatorio de Valencia y tuve la suerte de tener buenos profesores y encontrar amigos entrañables con los que compartí experiencias que merecieron la pena y que me ayudaron en mi formación como músico y como persona.
Escuchar música siempre ha sido para mi un placer y una necesidad. A lo largo de mi vida he ido descubriendo músicos, temas y obras que me han marcado, desde el “Satisfation” de los Rollings al “Sargent Pepper” de los Beatles, el “Red” de King Crimson o Police, la “Novena Sinfonía” de Beethoven, los “Nocturnos” de Chopin, las canciones infantiles de Chic Corea, la “Consagración de la Primavera” de Stravinsky, Debussy, Falla, Albéniz, Mompou, Charlie Parker, Jaco Pastorius, Weather Report, Paco de Lucía, Pat Metheny, A. C. Jobin, Gilberto Gil, Egberto Gismont y un largo etc. Pero si tuviera que elegir entre unos pocos, estos serían: J. S. Bach, Miles Davis y Joe Zawinul.














